3ª Parte - PESCA EN KAYAK EN VILLA GESELL A MAR ABIERTO- CONSEJOS

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3ª Parte - PESCA EN KAYAK EN VILLA GESELL A MAR ABIERTO- CONSEJOS

Mensaje  querespescar_admin el Miér Abr 13, 2011 1:44 pm

Índice de temas:
Cómo prepararnos para entrar al mar
Pequeños inventos que nos ayudan a disfrutar más de la pesca
Cuáles son las mejores condiciones y prevenciones para entrar al mar
No dejemos de palear en la rompiente y sobre la ola
Cómo entrar al mar “picando” con “paladas de fuerza”
Cómo buscar un lugar para pescar, si el fondo es sólo de arena
Cómo salir del mar con los menores riesgos posibles
Cambiemos una mala costumbre
Cómo bajar antes de la rompiente
Cómo elegir el mejor momento para entrar o salir
Cómo reingresar al kayak
El mar no siempre nos tira para afuera
Cómo estabilizar el kayak cuando lo sobrecargamos
Cómo tener máxima potencia al remar
Cómo aprender de las experiencias y errores ajenos
A que temer, de que huir

Cómo prepararnos para entrar al mar
Los que hace años tomábamos sol todo el día, nos cuesta aprender a no insolarnos
en las pocas horas que pescamos en el kayak. Han cambiado hasta los cielos, y si
está parcialmente nublado, conviene usar filtro protector 15. Si el cielo está
despejado y es verano, hay que usar filtro solar 30, sombrero y anteojos polarizados que protejan de los rayos UVA (que causan quemaduras de cornea, con los consecuentes dolores de cabeza) y UVB (que producen cataratas y cáncer de cornea).
El reflejo del sol en el agua es amplificado como por miles de espejos móviles, y
por eso nos sorprenden las quemaduras que vienen de abajo para arriba. Si es
verano de 11.30 a 16 horas evitemos exponer la piel al sol. Recordemos que el reflejo de los rayos en el agua aumentan en un 90 a 100 % por tanto en el kayak estamos a la barbacoa. Los labios también se queman, para ellos hay barritas de pantallas labiales.
Es muy común, que después de una salida de pesca con todas las protecciones solares, nos sintamos bien… pero a la tarde-noche tengamos dolores de cabeza, sintiéndonos
mareados y un poco confundidos: otra vez, se nos filtró la insolación.
Es indispensable tener una bolsa seca, para proteger del agua y la humedad,
el celular o handy, y las líneas de repuesto. Esta bolsa hermética se puede guardar
dentro del tambucho de proa. Para hablar por el celular no es necesario sacarlo de
la bolsa seca: se marca, escucha y habla perfectamente. Dentro de esta bolsa transparente, llevo también un cartón con grandes números de los teléfonos del
balneario en que entro al mar, celulares de los guardavidas y de la prefectura.
Sino conseguimos una bolsa seca, también podemos llevar el teléfono enfundándolo
con un profiláctico transparente y haciéndole un nudo para que quede hermético.
No son muy conocidas, pero las fundas estancos Dryfoto para cámaras digitales o teléfonía, las podemos encontrar en www.giostore.net/detalle-de-producto.asp?id=4 Soportan hasta 6 metros de profundidad.
Al preparar el kayak hemos de cuidar que no quede ninguna punta, accesorio o borde sobresaliente, porque pueden causarnos heridas cuando las olas nos golpeen
con el kayak, o nos revuelquen junto con él, con gran fuerza.
Pescando arriba del kayak todo tiene que ser fácil y simple. Hay que impedir todo
tipo de galletas y enredos. Cuando estamos haciendo equilibrio, por el movimiento
subi-baja de las olas, si nos concentramos en una galleta mirando un rato para
abajo podemos perder el equilibrio y volcar. Todo tiene que ser preparado de antemano
para que no haya ningún enredo de sogas, líneas, tensores y mucho menos de anzuelos.
Por eso toda línea hecha con nylon fino y con varios anzuelos, es desaconsejable.
Pequeños inventos que nos ayudan a disfrutar más de la pesca
El tambucho de popa del K1 es excelente para cargar muchos pescados sin perderlos
al salir por las fuertes rompientes, pero si se da vuelta no es estanco y le entra agua,
la retiene y se pone muy pesado. Por eso es bueno abrir dos bocas de desagote con
una sierrita, una en la pata donde va el tapón, y también en la otra. Los posa cañas
del tambucho son muy cortos, y con la misma sierrita podemos abrirlos en su extremo inferior interno, para que el agua pueda entrar y salir libremente, como bien lo hicieron en el gran tambucho gruyer del Sunrider. De esta manera, tampoco a los
posa cañas necesitamos suplementarlos con tubos, porque las cañas quedan
introducidas hasta los reeles.
Al ducharme después de luchar durante no pocos minutos con grandes peces, encontraba que tenía moretones en la entrepierna sin haberme golpeado. Tardé en
darme cuenta que eran de afirmar la caña, cuando estaba con las piernas de costado
en el K1. Entonces puse un velcro ancho, de 15 centímetros de largo, agarrado de
donde termina el salvadidas (en el ángulo derecho) y que sostiene la parte de la
semiesfera de una sopapa negra de inodoro a la que le saqué todo lo que se enchufa
al palo, y le hice una ranura horizontal entre el borde y el centro para pasar el velcro.
Este barato apoya cañas no molesta para nada, y cae naturalmente entre las piernas protegiendo las partes bajas en momentos de prolongadas luchas en que el entusiasmo
nos hace descuidarnos.
Cuáles son las mejores condiciones y prevenciones para entrar al mar
Generalmente la mejor hora para entrar en nuestra costa a mar abierto, es a la
mañana temprano cuando hay poco o nada de viento, y mar tranquilo, pues a
medida que se acerca el mediodía el viento suele ir aumentando. También conviene
salir después que amanece hasta las 11.30 horas, para no sufrir insolaciones.
Para entrar y salir, es mejor ubicar un chupón, y durante la bajante fijar puntos de referencia donde comienza y termina, para acceder por esa calle sin olas altas que
forma por la falta del banco. Si no hay chupón, pueden encontrarse calles de acceso entre las olas, donde son más bajas y no tienen tanta fuerza, pues hay sectores donde el banco está a mayor profundidad.
La mayoría de los kayakistas imaginan que la costa del mar, es una pendiente inclinada. Esto no es así. Lo normal es que la costa de arena, sea como lo indica el gráfico que
está más abajo. El relieve del fondo marino está bien dibujado y podemos reconocer donde está el escalón, porque es justo donde se levanta la ola. A partir de ahí es
donde comienza la inclinación hacia el hoyo del canal, pero luego vuelve a
subir con la elevación del banco.

Para pasar atrás de la segunda rompiente con el kayak, tenemos que conocer ese itinerario y las diferentes profundidades por las que tenemos que andar. Y para salir
del mar por esta zona de rompientes, también tenemos que conocer ese relieve del
fondo sobre el que pasamos navegando con el kayak, o caminando, al bajarnos e él.
Para entrar cuando hay olas altas conviene llevar el kayak tomado de la proa, levantándolo de punta cuando viene cada ola, hasta pasar la segunda rompiente
y recién allí, subirnos cuando venga una serie de olas bajas y en el momento en
que el agua nos llegue lo más cerca de la cintura. Para subirnos, tomamos con una
mano en cada borde lateral, y saltamos, mandando el traste para arriba, mirando
hacia la proa… luego nos acomodamos y paleamos inmediatamente.
Si alguien nos ayuda a llevar el kayak hasta atrás de la segunda rompiente, pongámonos primero de acuerdo antes, que no se ponga a empujarlo de la popa, pues al chocar la fuerte rompiente con el kayak, lo lanza para atrás y puede golpear mal al que se puso atrás, especialmente en la cabeza.
Para ingresar de esta manera, si hay marea alta tiene que haber olas bajas, pues
si las olas son altas (de más de un metro) detrás de la segunda rompiente no
vamos a hacer pie y no vamos poder controlar el kayak. Peor es, si las olas
rompen lejos, porque por más que esperemos la serie más baja, las grandes olas
que vienen de atrás pueden volcarnos lejos de la costa, y peor aún, si vienen
seguidas nos será difícil subir nuevamente al kayak. Por eso es importante, antes
de salir, tengamos en cuenta que marea hay en esa hora y localidad. En bajante,
que hay menos agua, es más fácil entrar y salir aunque las olas sean altas y en tubo.
Cuando entramos, lo hacemos enfrentando las olas, perpendicularmente a ellas, no dejando de remar con máxima fuerza, manteniendo la dirección y tirando el cuerpo
y el peso para atrás de manera de levantar la proa cuando viene la onda. Cuando la
ola rompe antes o está a punto de romper, debemos palear con más fuerza e
inclinar nuestro pecho hacia delante, el mentón tocando el pecho, poniendo
nuestra cabeza como un ariete, para volcar toda la fuerza hacia delante y abrir
con la proa el espumón.
Si cuando creemos que hemos pasado la última rompiente, nos sorprende una gran
ola que se levanta de más atrás y no podemos escapar de ella, hemos de palear con
mayor frecuencia hacia ella, con las manos más cerca de las palas, con paladas de fuerza, altas, tomando el mayor envión posible y cuando comienza a levantarse
frente nuestro como un plano inclinado, tiramos todo nuestro peso hacia delante
sin dejar de palear, como para clavarnos de frente en la ola, de modo que la cabeza nos quede casi entre las rodillas y el mentón pegado al pecho, pedaleando cada remada, y luego nos bajamos y deslizamos del lomo de la ola, hacia un costado aprovechando la corriente de la deriva, para evitar caer desde arriba y de frente
dando un panzazo.
De esa manera, si no nos envuelve el tubo de la ola, o no nos rompe justo encima, por más que sea alta como una pared, podremos sobrepasarla sin darnos vuelta.
No dejemos de palear en la rompiente y sobre la ola
Tanto al entrar o salir, cuando sobrepasamos el lomo de la ola o la cresta de la rompiente, no tenemos que levantar el remo con los dos brazos, ni dejar de palear,
sino por el contrario necesitamos todo el impulso, la dirección y el apoyo de las paladas para estabilizarnos arriba de la ola. En la rompiente y sobre la ola tendremos mayor equilibrio, si afirmamos la pala en el agua.
Cuanto más paleemos, más control y estabilidad tendremos sobre el kayak.
Cómo entrar al mar “picando” con “paladas de fuerza”
Sobre todo al entrar al mar, cuando vienen olas altas, necesitamos acelerar al toque,
o sea, dar al kayak una mayor velocidad inmediata para atravesar las rompientes,
dando paladas más altas y frecuentes. Conviene practicar continuamente, estas aceleraciones con paladas de fuerza, altas y rápidas acostumbrándonos a hacer
esas “picadas”, que requieren de mucha energía para poder avanzar un trecho relativamente corto. La potencia de la palada de fuerza nace en la rotación del
torso, desde la cadera, y se transfiere al kayak al presionar con piernas y pies
contra el tope de proa. En la palada de fuerza, al remo le damos un ángulo de
menos de 45 grados respecto a la vertical, y la cuchara se clava y sumerge completamente, pegada al kayak, siendo ésta propulsada enérgicamente por los
músculos del hombro del lado opuesto a la palada.
En el mar, no somos pocos los que llevamos el remo atado de un extremo, al lado
de la pala, con una pita o “rescatador” de 1 metro 50 a la proa del kayak.
Si atamos la pita al medio del remo, al ser arrastrada por la rompiente las paletas
hacen una fuerza increíble, y en la revolcada puede pegarnos un palo, cortes o un
fuerte cachetazo. Muchos kayakistas están contra el uso de pitas, por los enredos
que pueden causar cuando somos revolcados por una gran rompiente tubo. Pero en cuanto a mi, cuando voy a navegar y a pescar, cuido todo el equipo de pesca, la
carga de pescados, y no me dedico a surfear olas, por eso al entrar me subo al
kayak detrás de la segunda rompiente y al salir me bajo en el mismo lugar.
Cómo buscar un lugar para pescar, si el fondo es sólo de arena.
Lo más práctico para saber qué se pesca, dónde y a qué profundidad, es
mantenerse informado por otros pescadores de kayak, del muelle y de la costa.
En Gesell nos preguntamos unos a otros por teléfono, y también llamamos a los pescadores artesanales que son los que salen más seguido. O bien, vamos a la
casa de pesca que es el centro de informaciones, tipo peluquería del pueblo.
Lo mejor para localizar un cardumen, sino se tiene un ecosonda, es garetear
lentamente con el paragüa del ancla cerrado, manteniendo el cabo corto, hasta encontrar un lugar con pique sostenido, entonces recién abrimos el ancla para
quedar fijos. Pescamos allí, hasta que dejen de picar, entonces nuevamente volvemos
a garetear. Si pescamos sólo rayas, melgachos y cangrejos, sabemos que estamos
sobre un banco, y las especies que buscamos generalmente están a más profundidad,
en algún canal de mar adentro. Si no pican, y el mar está tranquilo, y sabemos que el viento no girará ni se aumentará, buscamos a profundidades cada vez mayores. Hay veces que encontramos lugares, donde se ve un sector de agua quieta bien dibujada, donde hay menos oleaje; allí, generalmente es un buen lugar de pesca, pues hay un
pozo de mayor profundidad. No confundamos estos sectores con los espejos de
agua chata producidos por cambio de ph en el agua o el aceite o que emanan grandes animales muertos en el fondo, lo cual produce un olor nauseabundo característico.
Los días de mar tranquilo con vientos suaves del sudeste o este, se ven esos espejos
de agua que señalan pozos y canales dentro de un mar erizado, pero sin olas.
Si hemos estado pescando bien a cierta profundidad es mejor volver a buscarla,
midiendo la profundidad con el cabo del ancla, al bajarla. Usando este sistema
podemos probar pescar a diferentes profundidades y distancias de la costa.
No conviene quedarse en el mismo lugar más de media hora, sino hay buenos resultados. De esta manera sino hay pique, nos entrenamos sin cesar en los aprontes
de levantar todo y asegurarlo, palear a cada rato, para volver a bajar y usarlo todo en
otro lugar. Tomemos esta práctica como un entrenamiento, pues nos capacitará
para ser cada vez más diestros y precisos en el manejo de nuestros aparejos e instrumentos. Si en ese momento no hay mucha correntada, podemos intentar
atraer los peces y reunirlos con ceba de manera que vaya drenando de a poco,
puesta en un pote abierto y dentro de una bolsa de redecilla fina colgada del kayak.
Cómo salir del mar con los menores riesgos posibles
Si volvemos del mar a la costa, lo primero que hacemos es ver desde adentro, donde están afuera, las rompientes más grandes y ruidosas, para evitar salir por esa zona.
Pues para salir barrenando la ola, es mejor buscar un chupón que es donde se forman olas bajas. Pero si adoptamos la modalidad de bajarnos antes de la rompiente,
nunca lo hagamos donde está el chupón, porque corremos el riesgo de quedar
colgados del kayak sin hacer pie, en medio de la correntada del reflujo, en zona de rompientes y olas entreveradas.
Cuando vamos saliendo, miramos hacia atrás, para que ninguna ola grande nos sorprenda. De esa forma, vamos copiando con nuestro equilibrio, el movimiento que cada ola trae, y podemos elegir el momento para lanzarnos a la costa, recién después
de la serie de las olas más grandes y ruidosas. Una vez que decidimos mandarnos a
la rompiente, buscamos subirnos a la ola que se está armando, “picando”, remando continuamente con fuerza para no llegar sin velocidad a donde rompe la ola. Para esto, es mejor que hagamos zig-zag cuando nos aproximamos a la rompiente, de esa manera cuando la ola nos agarra de costado, apoyamos la pala en la ola y salimos acompañando la rompiente. Siempre tiramos el peso hacia atrás, y ponemos el kayak de 45 o 60º de la línea que forma la rompiente y apoyándonos con la pala sobre la
pared que forma la ola, porque si seguimos a 90º (o sea perpendicular a la ola que rompe) corremos el riesgo de caer de punta en el banco a poca profundidad…o si la rompiente nos desvía más, y quedamos de costado, la ola nos envolverá y revolcará.

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